Amor de doble hélice

Y es no existe suficiente ADN en las células de mi cuerpo para expresarte todo lo que te quiero. Después de aquella mirada fugaz vino el beso perdido, el polvo robado. Ahora por fin estás aquí, conmigo, en esta casa, en este sofá azul. Compartiendo un porro del que solo quedan las ascuas. Recordando el tiempo que me costó convencerte de que te haría tan feliz que te compraría un pueblo para que sonaran las campanas al alba si fuera necesario. De que te alcanzaría la brisa de marzo. Y que te lo guardaría todo en una caja de aromas. En esta que ahora te ofrezco, junto a lo que queda del porro.

Desde aquel beso fugaz, desde aquel polvo robado.

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