Miedo a la muerte estilo Birmingham

En una sala sin ventanas, una mesa hexagonal. Siete alumnos observan, observamos – no me atrevo a asegurar que atiendan- observamos la clase de la profesora de inglés, natural de Birmingham. Los oriundos de esa ciudad, una de las cunas de la Revolución Industrial, son conocidos en su país por poseer un peculiar acento. Traduciendo fonéticamente el nombre de la ciudad al castellano, podríamos obtener un sonido parecido a Bíiiiiiiiiiir/min/gám. También tengo entendido que las naturales de esta ciudad tienen fama de poseer aspecto y comportamiento típico de granjeros, pero eso me lo dijo una vez una vez una chica de Birmingham a las puertas de la Sala Sol de Madrid. La realidad es que no estoy seguro de si me lo dijo ella o su amiga, que sí que era rubia, rolliza y de ojos azules granjeros y profundos. Pero vete tú a saber qué es lo que me dirían a las 6 y media de la mañana, y vete tú a saber si eran  granjeras, de Birmingham o de Guadalajara provincia de México.

Pero quiénes somos los carpetovetónicos españoles para criticar acentos, aspectos e idiomas en general. La profesora, procedente de esa ciudad en la que nació el heavy metal, cuna de Black Sabbath y de Judas Priest, – de eso sí estoy bastante seguro porque lo miré en la Wikipedia-, esa mujer, nuestra profesora de inglés, tenía un incuestionable aspecto amargo. No era una mujer joven- rondaría la cincuentena- ni tampoco muy agraciada. Su piel era cetrina, sus ojos enclaustrados en rímel, y su mirada era de esas que no dejarías a solas con tus hijos. Desprendía un  ligero pero penetrante olor, mezcla de pachuli, crema autobronceadora, tabaco negro y carmín barato. Su piel, bronceada hasta la extenuación, y su vestimenta, intentando aparentar ser todavía una jovencita, le conferían ese extraño aspecto. Su falda apenas alcanzaba cuatro dedos por debajo de su cintura y en sus medias podían observarse varias carreras, que parecían un espejo de los rasgos ajados de su cara. En su cuello convivían collares de bisutería barata con perlas auténticas y colgantes hippies. Su pronunciación era bastante indescifrable, pero se presumía que asistíamos a un advanced level, y no sería yo ni mis avezados compañeros españoles los que admitiéramos que no entendíamos demasiado bien su acento, quizá forjado en algún oscuro barrio de Bíiiiiiiiiiir/ming/gám.

–          Ummm, let´s talk about some topics*. For example, let´s talk about: What kind of things disturbs you?

*(topics: temas de conversación comunes)

(escribe con nervio en la pizarra)

–          Ummm, for example, if you are having lunch in a restaurant, with a group of friends , or with your couple… and there are some children laughing or shouting…ha-ha-ha.. do you mind?, would you?  eh?, Susana, what is your opinion?

–          Oh.. what, there are many kinds of children, and there are children and children, an… so nice.. and… I don’t mind.. and… hahhha, I love kids, oh.. love them..)

–          Ohhh, suuuuure Susana!!.. I m agree.. Children are children, you cannot take control of them.. they are nice.. so pretty.. yeah.. in Biiiiiiiir/min/ham we use to go to a restaurant plenty of pretty kids and it was so funny, they spoke very loud, louder than nothing you have ever heard.. but, but… and.. and.. nice.. pretty.. children.. they don’t use to disturb.. they make me feel happy. Happiness, uh, uh—yeah… So tender…

–          Oh, and.. what about you, Nicolás? If… for example.. you go for a trip  by plain and there are close to you some boys, and it’s a long long flight .. and..and.. what would you do, Nicolás?? Because we have to consider that it’s a long long flight , and, in fact, they are children, aren’t they?

–          Ohh.. yesss, yesss.. we must respect, and be.. to be.. estooo.. warm.. loving, caring.. . although it’s a long long flight… but they are children, and we cant change that..in my opinion…

–          Ohhh.. yeah yeah.. you are sooooo right… my husband and me, and I, me and my husband, we love children, we would like to have many many kids .. but I have, we got a problem, ha-ha,  with that, but you don’t mind, you don’t mind..

(se estristece, su rímel le delata, su piel ya no es tan cetrina, sino que me parece morena, su falda deja de parecerme una falda fea,hasta los jirones de sus medias me parecen tiernos)

–          But now it is not important… No… no.. absolutely not..  its not important..  These things happen.. And… at last.. YOU, Andrés…for example..  what about you?? You are very quiet today, something is wrong with you, Andrés?? (sus dedos de Birmingham me apuntan directamente, straightly)

Soy yo el objetivo, el que nunca está callado y hoy no sabe qué decir, porque claro que me gustan los niños, claro que sí, pero claro que me molestan cuando me molestan, claro que me molestan sus lloros, sobre todo si no les quiero, o si no son míos. Me empiezan a sudar levemente las manos y emito un ligero balbuceo ante la mirada atónita del hexágono. Siento un leve cosquilleo en el brazo izquierdo, pero no, no puede ser, solo estamos hablando de niños. Pero el cosquilleo no es una invención, el cosquilleo se desplaza hacia el brazo izquierdo, también el hombro, y me duele cada vez más, siento un ligero mareo, y sudo, me noto cada vez más pálido, me duele la mandíbula, y ya un fuerte e intenso dolor seco me oprime el pecho y el brazo. El hexágono me juzga, impávido, solo pendiente de tus torpes intentos por explicar mis razones, por salir del atolladero.  Empiezo a ver todo cada vez más borroso, y visualizo en mi cabeza a los hijos que nunca tendré, porque en ese momento ya lo sé, veo su piel, otra vez cetrina, sus ojos escondidos, ahora sí escucho gritos de ayuda ayuda, help help, me viene a la cabeza la canción help help i need somebody, long long flight, comienza mi gran vuelo, hay un desfibrilador que alguien encontró pero que no funciona porque nunca se usó. La profesora intenta hacerme infructuosamente un boca a boca.  Noto sus colgantes y bisutería barata rozando mi pecho. Noto su olor a carmín y pachuli. Un, dos, tres, un dos, tres. Un, dos, tres, un dos, tres. Su aliento a tabaco negro se mezcla con los gritos de petición de auxilio. Un, dos, tres, un dos, tres.

Pienso: Ohhh.. no, nothing happens, teacher, everything is ok,  It’s just.. its just.. I have no kids. And eeeehh… I don’t know… I don’t know anything.. its not easy to explain.. you know.. ha-ha.. Dont know why.. excuse me…sorry…long, long flight…with kids..

Lo último que pude escuchar fue una lejana sirena y gritos de dónde están cuándo tienen que estar, y mi último pensamiento fue imaginarme si Birmingham será de verdad una ciudad llena de granjas y si allí tendrán desfibriladores que funcionen, o en lo bonito que sería criar a tus hijos rodeados de caballos, vacas y ovejas.

The.

End.

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6 respuestas a Miedo a la muerte estilo Birmingham

  1. yapalf dijo:

    arg. son las 06:26 de la mañana y el último sorbito de café me supo amargo. ¿No podrias resucitar a Nicolas? ¿Tal vez llego a sobrevivir al incidente? 😉

  2. revolutumtotum dijo:

    cool!! (cuuuul) 😉

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