Pies de leñador

–          Tienes pies de leñador

Le dijo ella mientras acariciaba su pie derecho, tumbados en el sofá, bajo la ventana. Su caricia se acercaba más a las cosquillas que al masaje

–          Gracias- sonrió.

–          ¿Gracias por qué?

–          No lo sé, para mí es un halago

–          ¿Te gustan los leñadores?

–          No lo sé, no he conocido a ninguno. Y menos he visto sus pies.

–          Deberías echarte crema. Se te van a agrietar

–          Déjalo, me gustan así.

Hacía frío. Fuera, empezaba a nevar.

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2 respuestas a Pies de leñador

  1. juanjoperni dijo:

    Estoy al lado de la barra, me reconocerás por mi camisa de paño a cuadros rojos y blancos!

  2. KAR dijo:

    ¡Una escena muy acogedora! brrr qué frío

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